Hay incluso quienes cuentan que el asno bailó en aquella ocasión: pues no en vano el más feo de los hombres le había dado antes a beber vino. Esto puede ser así, o también de otra manera; y si en verdad el asno no bailó aquella noche, ocurrieron entonces, sin embargo, prodigios mayores y más extraños que el baile de un asno. En resumen, como dice el proverbio de Zaratustra: «¡qué importa ello!»
F. Nietzsche - Así habló Zaratustra - La canción del noctámbulo: 1
http://www.dominiopublico.gov.br/download/texto/bk000286.pdf
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